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Prevención y Readaptación en la Rotura del Tendón de Aquiles: Un Desafío Deportivo


El tendón de Aquiles es el más fuerte y robusto del cuerpo humano, capaz de soportar fuerzas extremas que van desde 520 kg al caminar hasta 900 kg al correr. Sin embargo, su resistencia no lo exime de lesiones, siendo la rotura completa una de las más comunes y debilitantes. Esta lesión puede ocurrir debido a la degeneración crónica del tendón, errores en la técnica deportiva o movimientos súbitos como aceleraciones rápidas, saltos forzados o pivoteos repentinos.

Factores de Riesgo

Los factores de riesgo se dividen en intrínsecos y extrínsecos. Los intrínsecos incluyen desequilibrios musculares, rigidez tendinosa, alineaciones incorrectas en el pie y sobrecargas debido a masa corporal excesiva. Por otro lado, los extrínsecos abarcan entrenamientos excesivos, superficies inadecuadas y tiempos de recuperación insuficientes. Además, el abuso de corticosteroides o ciertos medicamentos como las fluoroquinolonas pueden debilitar la estructura tendinosa.

La Importancia de la Prevención

Prevenir la rotura del tendón de Aquiles es crucial, especialmente en atletas de alto rendimiento. Un calentamiento adecuado prepara al tendón para soportar cargas, mientras que los estiramientos controlados mejoran su flexibilidad. Ejercicios de fuerza excéntrica fortalecen los músculos implicados y reducen el riesgo de sobrecarga. Además, el uso de ortesis correctivas puede corregir malas alineaciones en el pie, distribuyendo mejor las fuerzas durante el movimiento.

Fases de la Readaptación

Tras una rotura completa, la cirugía suele ser necesaria, seguida de un proceso de readaptación en cuatro fases:

  1. Fase aguda (0-4 semanas): En esta etapa, se protege el tejido reparado, se controla el dolor y se evitan atrofias musculares mediante movilizaciones pasivas y ejercicios isométricos.

  2. Fase subaguda (4-12 semanas): Aquí se reduce la inflamación y se aumenta progresivamente la carga en el tendón. Los ejercicios incluyen fuerza excéntrica, movilizaciones activas y estiramientos controlados.

  3. Fase de fortalecimiento avanzado (12-20 semanas): El objetivo es recuperar el rango de movimiento completo y trabajar la propiocepción, integrando actividades funcionales como caminar, trotar y ejercicios de agilidad.

  4. Fase de retorno deportivo (5-7 meses): En esta etapa final, se mejora la fuerza, resistencia y coordinación necesarias para volver a la práctica deportiva de manera segura.

La Planificación y Evaluación

Un programa efectivo debe incluir una planificación detallada, adaptada a las necesidades específicas del deportista. En el caso de un velocista de alto rendimiento, por ejemplo, el enfoque debe estar en reintroducir patrones de movimiento técnico, fortalecer los músculos implicados en el sprint y evaluar regularmente el rango de movimiento del tobillo, la fuerza y la capacidad pliométrica.

La evaluación final incluye pruebas de fuerza, movilidad y equilibrio, que determinan si el atleta está listo para volver a competir sin riesgo de recaída. Sin embargo, es importante destacar que la ausencia de dolor no siempre garantiza una recuperación completa, ya que el rango de movimiento y la funcionalidad plena pueden tardar meses en restablecerse.

Reflexión Final

La rotura del tendón de Aquiles no solo afecta la funcionalidad del deportista, sino también su confianza y capacidad para rendir al máximo nivel. Por ello, tanto la prevención como la readaptación deben ser abordadas con rigor científico y planificación individualizada. Los avances en la medicina deportiva y las técnicas de entrenamiento han demostrado que, con una intervención adecuada, es posible no solo recuperar, sino incluso mejorar el rendimiento previo a la lesión.

Invertir tiempo en fortalecer, educar y prevenir es clave para garantizar que los deportistas puedan continuar practicando su disciplina con seguridad y éxito.

 
 
 

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