Efecto de 6 semanas de entrenaiento de agilidad en jugadores y jugadoras senior de voleibol.
- Youssef E.M
- 8 dic 2024
- 4 Min. de lectura
Introducción
El voleibol es un deporte colectivo y de alta intensidad que requiere un equilibrio entre habilidades físicas, técnicas y tácticas para alcanzar un rendimiento óptimo. A lo largo de un partido, los jugadores deben ejecutar acciones rápidas y precisas, como saltos, bloqueos, desplazamientos y remates, lo que convierte a la agilidad en una capacidad física fundamental. La agilidad, entendida como la capacidad de cambiar rápidamente de dirección en respuesta a estímulos, es especialmente importante en el voleibol debido a la naturaleza dinámica y reactiva del juego.
Los entrenamientos diseñados para mejorar la agilidad no solo fortalecen las capacidades físicas del jugador, sino que también contribuyen a una mejor integración entre los aspectos técnicos y tácticos del juego. Este estudio plantea que un programa estructurado de seis semanas puede generar mejoras significativas en la agilidad de jugadores y jugadoras senior de voleibol. A través de ejercicios específicos que combinan movimientos técnicos y desplazamientos rápidos, se espera que los participantes muestren mejoras medibles en su desempeño. Este trabajo no solo se propone evaluar estas mejoras, sino también explorar diferencias en la efectividad del programa entre hombres y mujeres.
Metodología
El principal objetivo del estudio fue evaluar la efectividad de un programa de agilidad de seis semanas diseñado para jugadores y jugadoras senior del Club Voleibol Pontevedra. Se buscó determinar si este tipo de entrenamiento mejora significativamente el rendimiento en agilidad y si las diferencias de género influyen en los resultados obtenidos.
La muestra del estudio estuvo compuesta por 20 participantes: 6 hombres y 14 mujeres. Las jugadoras femeninas se dividieron en dos grupos según su nivel competitivo: el equipo de primera división (SF1) y el equipo de segunda división (SF2). Todos los participantes completaron una prueba inicial y otra final para evaluar su agilidad mediante el T-Test, una herramienta ampliamente validada para medir tiempos de reacción y cambios de dirección en deportes de equipo.
El programa de entrenamiento incluyó 12 sesiones distribuidas en seis semanas, con una duración promedio de 20 a 25 minutos por sesión. Las actividades se diseñaron para integrar aceleraciones, deceleraciones, cambios de dirección y gestos técnicos característicos del voleibol, como bloqueos y remates. Las primeras semanas se centraron en familiarizar a los participantes con los ejercicios básicos, mientras que las semanas posteriores incrementaron progresivamente la intensidad y complejidad de las tareas.
Resultados
Los resultados reflejaron una mejora general en los tiempos de agilidad, aunque la magnitud de las mejoras fue diferente entre hombres y mujeres. En el grupo masculino, las reducciones en los tiempos del T-Test fueron estadísticamente significativas, con una mejora promedio del 5,69%. Los hombres demostraron mayor intensidad y consistencia en la ejecución de los ejercicios, lo que explica sus resultados positivos.
En el grupo femenino, las mejoras fueron menos pronunciadas y no estadísticamente significativas, con un promedio del 1,48%. Entre los equipos femeninos, el grupo de segunda división (SF2) mostró una ligera ventaja en comparación con el de primera división (SF1). Este resultado podría estar relacionado con diferencias en el nivel de compromiso durante las sesiones o con variaciones en la ejecución de los ejercicios.
Los datos sugieren que la intensidad de los entrenamientos desempeñó un papel crucial en los resultados. Los hombres realizaron las tareas a una mayor intensidad relativa, mientras que las mujeres mostraron una menor consistencia y respuesta a las consignas de máxima intensidad.
Discusión
Los resultados obtenidos en este estudio están en línea con investigaciones previas que demuestran la efectividad de programas de agilidad en deportes de equipo. Sin embargo, también resaltan la importancia de personalizar y ajustar los entrenamientos para optimizar su impacto en diferentes grupos.
En el caso del grupo masculino, las mejoras significativas pueden atribuirse a una ejecución más comprometida y enfocada. Los hombres participaron con mayor intensidad en las sesiones, lo que maximiza la efectividad del entrenamiento. Por otro lado, en el grupo femenino, la menor intensidad observada en algunos ejercicios limitó los beneficios del programa. Estos resultados sugieren que, para lograr mejoras comparables, es necesario implementar un monitoreo más cercano de la intensidad y ajustar los ejercicios según las características individuales de las jugadoras.
Estudios previos, como los de Poomsalood y Pakulanon (2015), reportan que programas de 4 a 10 semanas pueden generar mejoras significativas en agilidad, siempre y cuando se garantice una adecuada supervisión y una ejecución constante. Este estudio reafirma la importancia de estas variables, especialmente en poblaciones heterogéneas como las analizadas aquí.
Conclusiones
El programa de entrenamiento de seis semanas resultó efectivo para mejorar la agilidad en el grupo masculino, con reducciones significativas en los tiempos del T-Test. Sin embargo, las mejoras observadas en las jugadoras femeninas no alcanzaron significancia estadística, lo que pone de manifiesto la necesidad de ajustar los programas según el género y las características individuales.
Los resultados obtenidos respaldan la hipótesis de que la intensidad y el compromiso son factores determinantes para el éxito de este tipo de intervenciones. Además, se destaca la importancia de herramientas como el T-Test para evaluar la agilidad, aunque se recomienda el uso de métodos de medición más precisos para minimizar errores.
Limitaciones
Este estudio presenta varias limitaciones que deben considerarse al interpretar los resultados. En primer lugar, el tamaño de la muestra fue reducido, especialmente en el grupo masculino, lo que limita la generalización de los hallazgos. Además, las mediciones manuales realizadas con cronómetros introducen un margen de error que podría afectar la precisión de los datos. Finalmente, la falta de control sobre la intensidad en algunos ejercicios influyó negativamente en los resultados, especialmente en el grupo femenino.
Anexos
El programa incluyó ejercicios progresivos diseñados para simular situaciones reales de juego. Entre ellos se destacan los desplazamientos laterales con bloqueos simulados, cambios de dirección en respuesta a estímulos visuales y tareas que integran movimientos técnicos como remates y saques. Las sesiones se distribuyeron de manera uniforme a lo largo de seis semanas, comenzando con ejercicios básicos y aumentando la intensidad gradualmente.
Reflexión Final
Este estudio refuerza la importancia de la agilidad como capacidad clave en el rendimiento deportivo en voleibol. Un programa de entrenamiento bien estructurado puede generar mejoras significativas, pero su efectividad depende de variables como la intensidad, la supervisión y el compromiso de los participantes. En el futuro, se recomienda implementar metodologías más avanzadas de medición y diseñar intervenciones más largas para evaluar el impacto a largo plazo en el rendimiento deportivo.
Comments